Criptorquidia PDF Imprimir E-mail

La criptorquidia, etimológicamente testículo oculto, es la falta de descenso testicular completo, tanto unilateral como bilateral, de forma que la gónada se encuentra fuera del escroto. El término incluye cualquier localización del teste a lo largo de su recorrido normal, tanto abdominal como inguinal, y también las ubicaciones anómalas o ectopias. Desde el punto de vista práctico, la criptorquidia comprende la ausencia de testículo palpable, la incapacidad para hacerlo descender al escroto manualmente y la situación en la que, una vez descendido mediante las maniobras adecuadas, el testículo vuelve inmediatamente a su anterior posición, fuera de la bolsa escrotal.

Es importante distinguir entre los testes criptorquidicos  y  los “testículos en ascensor”, definidos como los testes que completaron su proceso de descenso, pero permanecen en una posición anómala como consecuencia de un reflejo cremastérico hiperactivo.

Creemos que la ectopia testicular, tanto por su fisiopatología como por sus implicaciones pronosticas, es una entidad clínica diferente a la criptorquidia y no debe ser incluida en la definición de ésta. El teste ectópico es un teste normal que ha sido “mal guiado” por el gobernaculum testis, mientras que los testes criptorquídicos poseen todos cierto grado de disgenesia, mayor cuanto más alta sea su localización.

Aproximadamente dos tercios de los testículos criptorquídicos corresponden a casos de presentación unilateral y en la mayor parte, el teste afectado es el derecho (70%), ya que es el último en descender.

En los nacidos a término, el descenso del testículo se suele completar en los primeros 6 meses de vida, de forma que si no ha bajado al escroto por entonces, en la mayoría de los casos quedará sin descender. En los prematuros, puede abarcar más allá del primer semestre de vida.

La criptorquidia bilateral se asocia con más frecuencia a problemas generales de tipo genético, endocrinológico, etc.

La criptorquidia es la malformación congénita más frecuente que afecta a los genitales externos en el varón. En el momento del nacimiento se observa en el 3 al 4% de los varones nacidos a término y en más del 30% de los prematuros, dependiendo directamente de la edad gestacional.

Después del primer año, la proporción de niños con criptorquidia oscila entre el 0,8 y el 2%. En más del 80% de los casos, el testículo no descendido se encuentra en el conducto inguinal y sólo el 5% corresponden a ausencias reales de la gónada.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnostico de criptorquidia es clínico mediante la exploración testicular. Se recomienda revisar los testículos a los 15 días, 6 meses, 12 meses y 2 años de edad.

Observar el aspecto de los genitales del niño, la resistencia al descenso, las molestias ante la maniobra,  si el teste permanece en el escroto  y la simetría del escroto. Se debe percibir el tamaño y consistencia de los testículos y también si hay resistencia al descenso hacia la bolsa.

Actualmente se están empleando diversas técnicas diagnosticas, aparte de la Ecografía , para  localizar los testes no palpables, la Angiografía con Resonancia  Magnética   y el Eco Dopler.

¿Cómo se trata?

Se recomienda el envío de los niños con criptorquidia al cirujano infantil a partir de los 6 meses y siempre antes del primer año de edad.

La orquidopexia es el procedimiento quirúrgico que se realiza para lograr el descenso de los testes criptorquídicos. En ocasiones no se objetiva la presencia del testículo, pudiendo ser necesaria la realización de una laparoscopia para confirmar el diagnóstico de monorquia (ausencia del testículo). El teste descendido se fijará a bolsa escrotal para impedir su ascenso. Si la criptorquidia es bilateral se realizará en 2 tiempos. En caso de inexistencia del testículo se recomienda la implantación de una prótesis testicular adaptada a la edad del niño. Esta intervención requiere anestesia general.

Recomendar la autoexploración testicular a los niños con antecedentes de criptorquidia a partir de los 14 años (III.C)

¿Cuándo derivar al cirujano infantil?

La Academia Americana de Pediatría recomienda, desde 1996, la orquidopexia al año de edad, puesto que a partir de ese momento comienza el deterioro del testículo que permanece criptorquídico.

El Comité de Endocrinología de la Sociedad Argentina de Pediatría aconseja el tratamiento con hormona gonadotropina coriónica (HGC) previo a la cirugía. No fija una recomendación concreta para la edad de tratamiento quirúrgico, constatando las diferencias que existen entre autores y que van desde intervenir en el primer año de vida hasta posponerlo hasta los 4-6 años.

La Asociación Europea de Urología (EAU) ha publicado en 2001 una guía en la que propone intentar la reubicación escrotal mediante orquidopexia, antes de cumplir los 2 años de edad. Admiten también la prueba con HGC u hormona liberadora de la hormona luteinizante hipofisaria (LHRH), si bien advierten de que la terapia hormonal sólo resulta eficaz en el 20-30% de los casos y que además son frecuentes los reascensos.

Aunque el tratamiento previo con gonadotrofinas (GnRH) no evita la orquidopexia en la mayoría de los casos, la Sociedad Europea de Urología Pediátrica (ESPU) recomienda desde el año 2004 su utilización precoz para mejorar la calidad del semen en la vida adulta ( spray nasal de GnRH durante 4 semanas a dosis de 1.2 mg/día) seguido de una orquidopexia preferiblemente antes del primer año de vida.

La Asociación Española de Pediatría, desde 1996, aconseja la derivación de los niños con criptorquidia a al cirujano infantil a los 18 meses de edad. Cada vez son más los autores que proponen adelantar la edad de derivación a los 6 meses para prevenir la atrofia testicular.

 

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