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Interpretacion de Electrocardiograma PDF Imprimir E-mail

 

Un electrocardiograma es un gráfico en el que se inscriben las variaciones del voltaje del corazón, captadas por electrodos en la superficie de nuestro cuerpo, en relación con el tiempo.

Dichas variaciones de voltaje son el resultado de la despolarización y repolarización del músculo cardíaco, que producen cambios eléctricos que alcanzan la superficie del cuerpo.

El electrocardiógrafo no es más que un galvanómetro que registra variaciones de voltaje, usualmente en una cinta de papel. La primera de su tipo fue inventada en 1.906 por Wilhelm Einthoven, por lo que se hizo acreedor del Premio Novel y en base a su descubrimiento y desarrollo de máquinas basadas en el mismo principio, se ha aprendido mucho acerca de la electrofisiología del corazón.

El papel en el que se registra el electrocardiograma está rayado, horizontal y verticalmente, con una separación entre líneas de 1 mm. Cuando el equipo está adecuadamente estandarizado, un cambio de 1 mV produce una deflexión de la línea de 10 mm, por lo que cada milímetro en el eje vertical, representa un cambio de voltaje de 0,1 mV y en el eje horizontal, un intervalo de 0,04 seg.

La onda P es el resultado de la despolarización auricular. El intervalo P-R, que comprende la onda P más el segmento P-R, representa el tiempo que media entre el comienzo de la despolarización auricular y el comienzo de la ventricular.

El complejo QRS es el resultado de la activación de las fibras musculares de los ventrículos del corazón: La onda Q es la primera deflexión hacia abajo del complejo QRS y representa la despolarización del septum interventricular, la pared que divide los dos ventrículos. La onda R es la primera deflexión hacia arriba del complejo QRS y es debida a la despolarización de la punta del ventrículo izquierdo. Por su parte, la onda S es la primera deflexión negativa que sigue a la onda R y representa la despolarización de la base del ventrículo izquierdo. La onda T representa la repolarización ventricular.

Las conexiones eléctricas convencionalmente usadas para registrar el electrocardiograma son llamadas derivaciones y se clasifican en: derivaciones de extremidades, derivaciones de extremidades aumentadas y derivaciones precordiales. En conjunto, todas ellas nos permiten registrar la actividad eléctrica del corazón desde 12 puntos de vista diferentes y complementarios.

En general cada una de las ondas del electrocardiograma, tienen rangos específicos de tamaño, tanto de altura o profundidad, como de duración en el tiempo, permitiéndonos saber, luego de su análisis, la presencia de:

  1. Arritmias (trastornos en el ritmo cardíaco) y  si son auriculares o ventriculares, con o sin alteraciones de la frecuencia cardíaca: taquicardia (aumentada) o bradicardia (disminuida).

  2. Bloqueos en la conducción eléctrica.

  3. Aumento en el tamaño o dilatación de las aurículas y/o de los ventrículos.

  4. Áreas de isquemia, lesión o infarto miocárdico, entre los hallazgos más importantes.

 

 

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